Tiramos algo de comer al mendigo que llama a nuestra puerta y creemos que nuestro gesto es meritorio. Pero en realidad, con esta actuación hemos incrementado el número de mendigos, hemos agravado el azote de la mendicidad, hemos fomentado la pereza y, por consiguiente, la irreligión. Esto no quiere evidentemente decir que debemos dejar morirse de hambre a los mendigos que lo merecen

Mahatma Gandhi