Yo aconsejaría a las almas nobles que refinasen el sentimiento todo lo posible en lo que respecta a sus propias cualidades o a sus actos, y en cambio, conservasen gustos poco exigentes para lo que disfruten o lo que esperen de los demás; solo una cosa encuentro difícil: la posibilidad de este equilibrio. Pero caso de haberla, harían a los demás felices y lo serían ellos mismos.

Immanuel Kant